MTV desde 1981 y a lo largo de sus mas de 40 años de historia, logro influenciar a varias generaciones dejando un vacío irremplazable.
Hubo un tiempo en el que prender la televisión no era solo para matar el rato.
Era un ritual.
Era llegar de la escuela, sentarse frente a la pantalla y dejar que la música hiciera lo suyo. MTV no era un canal más: era la puerta de entrada a un universo completo de sonidos, estilos y emociones.
MTV nos enseñó a ver la música. Antes de eso, las canciones se escuchaban en la radio o en un cassette. Con MTV, las canciones cobraron rostro, actitud, colores y personalidad. Cada video era una historia, una experiencia, un momento que se quedaba grabado en la memoria.
Ahí vimos por primera vez a Michael Jackson romper barreras, a Madonna reinventarse una y otra vez, a Nirvana cambiar las reglas del juego, a Guns N’ Roses, U2, The Cure, Depeche Mode, Soda Stereo y tantos otros que hoy son leyenda.
MTV no solo mostraba artistas: creaba ídolos y definía generaciones.
Esperar el estreno de un video era una emoción real. No había repeticiones infinitas ni “lo ves cuando quieras”. Había horarios, contadores, expectativa. Algunos incluso grabábamos los videos en VHS, esperando que el conductor no hablara encima o que no saliera un comercial en el peor momento. Al día siguiente, ese video era tema obligado de conversación en la escuela, en el trabajo o con los amigos.
MTV también marcó moda, lenguaje y actitud. Nos enseñó a vestir, a peinarnos, a expresarnos. Nos hizo entender que la música no era solo sonido: era identidad. Y lo mejor de todo era que lo hacía sin pedirnos nada a cambio, solo atención y curiosidad.
Con el paso del tiempo, algo empezó a cambiar. La música comenzó a perder espacio. Llegaron los realities, los formatos distintos, los contenidos que poco tenían que ver con los videos musicales. No fue un golpe repentino, fue un desgaste lento. Muchos seguimos viendo MTV por costumbre, esperando que en algún momento regresara esa chispa original.
Pero el mundo también estaba cambiando. Internet, YouTube y después las plataformas de streaming transformaron la forma de consumir música. Ya no era necesario esperar. Todo estaba disponible al instante. El descubrimiento dejó de ser colectivo y se volvió individual. Cada quien en su pantalla, con sus audífonos, en su propio mundo.
El cierre de MTV no ocurrió de un día para otro. En realidad, MTV se fue apagando poco a poco, casi sin que nos diéramos cuenta. Cuando finalmente se anunció su final, muchos sentimos una mezcla de nostalgia, tristeza y resignación. No porque no existan nuevas formas de escuchar música, sino porque se fue una experiencia que difícilmente volverá.
Hoy la música sigue viva, más accesible que nunca, pero distinta. Ya no esperamos juntos. Ya no descubrimos al mismo tiempo. Ya no compartimos ese momento frente a la pantalla que nos hacía sentir parte de algo más grande.
MTV se llevó una parte de nuestra juventud, sí. Pero también nos dejó un legado enorme: canciones que aún nos erizan la piel, videos que siguen siendo icónicos y recuerdos que no dependen de una señal de televisión para existir.
MTV se apagó, pero la música que nos regaló sigue sonando, y seguirá haciéndolo mientras alguien la recuerde, la escuche y la vuelva a sentir como la primera vez.
Y en eso, generaciones enteras, seguimos encendidas.
“Gran página, se nota la pasión por la música. ¿Sabían que la música puede actuar como un analgésico natural?. Sería genial ver una sección sobre cómo ciertos géneros influyen en el estado de ánimo. Me gustaría descubrir nuevas bandas de jazz contemporáneo o soul moderno que tengan ese toque emocional.”
Gracias Rocio y pronto te sorprenderemos con mas música. Saludos